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5: é. he a E i ie A solo pensamiento, un solo paso, tenia un valor infinito, valor dado 4 estas acciones por la persona divina? Pen- sadlo, pues, con atencion, amados mios; despues del Verbo eterno, unido 4 la naturaleza humana, no encon- trareis otra persona mas digna que Maria; no es tan dig- na como su Hijo, pero se asemeja & El, y se le acerca cuanto es permitido a una pura criatura acercarse 4 la - Divinidad. Si tanta es tu inocencia j oh Virgen augusta ! que sobre- puja la inocencia de todos los hijos de Adan, dado caso que éste no la hubiere perdido; si tan grande fué la gra- cia que te dié tu Hijo; si tan intenso fué tu amor para con Dios; si tan relevantes 6 inapelables son tus méritos, jeudl seria la gloria que os cupo al entrar en la patria de los escogidos! ;Oh, amados mios! Yo comprendo muy bien cual fué esta gloria, mas apénas puedo resolver a decirla; vedlo claramente; Maria habia sido en la tierra el paraiso de Dios, dice el Damasceno; habia contenido en su seno al que no cabe en los cielos ni en la tierra. 4Pensais acaso que su gloria podia ser como la de los otros Santos? Es necesario, dice admirablemente el Angel de las Escuelas, que todos los bienayenturados entren en la gloria de Dios; pero es imposible que toda la ale- gria de Dios éntre en ellos; porque bien puede entrar en nuestro corazon el placer que sentimos por las cosas que son inferiores 4 nosotros ;'pero siendo Dios un bien infi- nito, infinitamente mayor que el eorazon humano, la ale- gria que causa su actual posesion no cabe en un ambito tan corto; cuando poseemos este bien. infinito, nosotros entramos en él ,-asi como Ja esponja entra y es contenida en la vasta extension del Océano; pero fl no puede entrar en nuestros corazones, porque El es inmenso y nuestras almas son limitadas. Mas no sucede asi en Maria: acos- tumbrada esta Madre admirable 4 encerrar en su pecho toda la Divinidad, al penetrar por las puertas del cielo, TOM® ll. M4 ore See ee Na ay a ae UG |hee

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