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BS Ee hee # = Toda esta gloria y hermosura es grande y admira- ble, de tal modo, que apénas podemos comprenderla; sin embargo, tiene alguna analogfa con nuestros sentidos, pues es la gloria de un cuerpo, gloria que pudiéramos ver si Dios quisiese manifestaérnosla, despues de habernos dis- puesto a percibirla con su omnipotente mano; gloria que algun dia esperamos ver con estos mismos ojos que ahora se deleitan en contemplar las bellezas del Criador, simboli- zadas en las criaturas. Esto no obstante , Marfa entréen el cielo adornada de otras bellezas que no estan en contacto con lo que vemos ni palpamos; con las glorias de su alma, en cuya consideracion se pierde nuestro entendimiento, por hallarse éste ligado 4 los sentidos para sus operacio- nes. Todo cuanto queramos imaginar no es mds que un caos. Comprendemos por la fé y la razon que este cuerpo ha de adquirir un nuevo ser, que los lauros y coronas han de cefiir esta frente, que los martires embrazaran sus pal- mas, que las virgenes seran herfhoseadas con blancas azu- cenas, y que, como dice el venerable Beda, hay en el cielo insignias para coronar 4 los soldados de Jesus. Mas en — cuanto 4 la gloria y hermosura del alma glorificada, toda imagen es inexacta, toda idea es débil, y nos vemos precisados & confesar, con San Pablo, que ni los ojos vieron, ni los oidos oyeron, ni el corazon del hombre puede rastrear lo que. Dios tiene preparado para los que le aman. jLas glorias del alma! ;Ver 4 Dios! ;Gozarlo! jComprenderlo! ; Ay! Miéntras estuvo ligada al cuerpo mortal, mil veces deseé ver 4 su Dios, y otras tantas se encontré vendada por el denso velo de la éarne; la pesa- dez de los sentidos, el ruidoso especticulo del mundo y los objetos exteriores, impedian los rapidos vuelos con que queria elevarse hasta el cielo; pero, desprendida ya del cuerpo, todo obstaculo desaparece; y, revestida con la luz de la gloria, ve 4 Dios como es en si, lo con- templa y lo goza, y se trasforma toda en El, asemejandosele

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