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Desde que el hombre pecé, se convirtié la tierra en valle de lagrimas; desaparecié aquella perfecta armonia que hermanaba la carne con el espiritu; sintié éste toda la fuerza de sus inclinaciones perversas; experimenté aquél las malignas influencias de los elementos, y, con- denado 4 llorar, lagrimas derrama al ver por primera vez Jaluz, y con tristes suspiros abandona esta misma luz para bajar al sepulero. Asi nacen los Reyes del mundo, sin que toda la grandeza de sus progenitores pueda exi- mirlos de una miseria esencial 4 su naturaleza; asi vie- nen al mundo los infelices tributarios de la pobreza, y tanto unos como otros van caminando paso & paso 4 un momento fatal en que, sin que influya en ellos el brocado y purpura del trono, ni la dureza del lecho, entregados 4 fuertes convulsiones, y resistiéndose & desamparar un mundo que pasa sin dejarse gozar, entran en la vasta region de Ja eternidad y sea el cuerpo pasto de gusanos,. Esta es la suerte del hombre, justamente merecida por sus pecados. Mas si el hombre es-justo, si su alma no contrajo la mancha del pecado, gpor qué ha de padecer _ las consecuencias? ,Por qué lo han de afligir las miserias del cuerpo? gPor qué ha de morir? Ved aqui, amados mios, un problema, cuya resolucion encontramos en_ vida y muerte de Maria. La razon del hombre entregada 4 si misma encuentra gran incompatibilidad entre la pureza y dignidad de esta criatura “y sus padecimientos; mas tan pronto como se eleva sobre si misma, comprende facilmente que la mis- ma Madre de Dios, siendo hija de hombres pecadores , te- nia que pagar el justo tributo 4 la naturaleza de que fuera empastada, sintiendo en su cuerpo los rigores de los ele- mentos, el frio, el calor y el hambre, yen su alma la tristeza, el dolor, las aflicciones mas intensas , y sucum- biendo, por fin, al golpe de la muerte; pues aunque fué mas pura qe, los: angele rae fué mas pura “ Aquél

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