BCCPAM000591-3-12000000000000

ventura de riquezas, de orgullo y sensualidad; pero tam- bien la tumba abre las puertas de un horizonte donde todo es luz y realidad, donde no tiene lugar la fantasmagoria, sino la verdad, que corona las obras buenas ycastiga las malas. El primer escenario es corto, como patrimonio del sentido. corruptible; el segundo es eterno, como he- rencia del alma, que es espiritual. No es esta escuela de los trabajos tan sélo para que aprendamos nosotros; tambien Maria aprende en ella, y las lecciones que recibe son para nuestro bien. Y no lo extraiieis: el mismo Maestro celestial, dice San Pablo, aprendié practicamente Ja obediencia en los padecimien- tos: Didicit ex his que passus est obedientiam. Tambien aprendié con la experiencia cudn duras son las persecu- clones 4 nuestro corazon,y se revistid de amor y poder para auxiliarnos en ellas, pues sufrid en su humanidad lo mismo que nosotros padecemos. Jn eo in quo passus est ipse et tentatus, potens est, et eis qui tentantur auci- liari. (Hebr., cap. 11, 18.) Predestinada Maria 4 ser la Madrede los hombres, su corazon pas6é por todas las amarguras; vid en ellas cual es nuestra naturaleza, cudn delicada es y susceptible; vié cuaén profundas huellas labra en nuestros corazones la desgracia; vid las lagrimas que derramamos en este mundo de penas y dolores, y su corazon aprendié 4 amar 4 los desgraciados; porque la escuela de la adversidad es la mas elocuente. Si Maria no hubiese gustado sino las dulzuras de la maternidad divina, nunca habria sabido lo que son las aflicciones de un corazon atribulado; pero el dolor la abruma por todas partes, y no ignorando los males, aprendié 4 socorrer 4 los desdichados. Asi senti- mos tan instanténeamente su poder cuando la invocamos ef nuestras aflicciones; asi no hay quien la invoque que io sea socorrido. jOh! Madre de amor y de misericordia; tu corazon es > im ai ate sx i al lias . dak a a A Ei

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz