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4145 ~ el. cielo que se habia vuelto de bronce, la tierra que se _ habia conjurado contra la Divinidad. ;Qué dolor no pade-_ ceria con esto su piadoso corazon! Hable por mi el sa- pientisimo Damasceno, y expliquenos lo que sufriera la afligida Maria: «Sintié enténces desgarrarsela las entra- flas cuando vid que Aquél que Ella engendrara, Dios, mo- ria como criminal y facineroso.» Bien veis, amados mios, que rodean los dolores 4 Maria como las-aguas 4 la esponja que flota en medio de ellas ; en Ella, como en tersisimo espejo, reflejan todos los tormentos de su Hijo; los clavos, las espinas, la hiel, atormentan al Hijo y 4la Madre. ;Tan terrible es el hura- can que acomete al uno como el que envuelve al otro! Pero creeis que en medio de tanta pena no hay un rayo de luz que alumbre 4 Maria? gPensais que no tendra algun motivd de consuelo en sus angustias? ; Ah! Contempladla con la fé, y.la vereis perdiendo un Hijo y ganando un mundo; puesta al lado de la Cruz, conoce Maria que no debia limitar.su tierna solicitud 4 su Hijo, que iba 4 morir, sino extenderla & otros que en aquel mismo mo- mento engendraba para el cielo. Perdia 4 Dios, y ganaba al‘hombre: era enténces, como dice el Doctor Serafico, cuando empezaba 4 ser dos veces Madre: Madre del Rey y Madre del desterrado; Madre del Juez y Madre del reo; Madre de Dios y Madre del hombre; y siendo Madre de uno y otro, venia 4 ser desde enténces la reconciliadora de Dios con.el hombre, el amparo del mundo. En medio de tantos dolores como sufriera en el Calvario, tenia Maria este lenitivo; no podia consentir, como buena Madre, que estuviesen discordes en lo sucesivo Dios y el hombre, pues eran hermanos engendrados en su seno, uno corpo- ralmente, otro espiritualmente. Hé aqui , seiiores , lo que ha dado valor a Maria para estar én el Gdlgota. Tiene tambien otro motivo de gran consuelo en medio de sus amarguras, y es éste el ver que ninguna criatura TOMO It, 40
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