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Postrémonos dntes & los piés del Crneificado, y con finebres himnos cantemos las gloriosas ignominias del Hijo, y el atlético heroismo de la Madre. Stabat Mater dolorosa justa crucem lachrimosa, dum pendebat filius, etc. Nada hay mis comun entre los. hombres que hablar del bien y del mal, y nada hay que sea ménos conocido en su verdadera acepcion que estos dos genios, que tanto _afectan la vida humana. Para hablar del bieny del mal con toda propiedad, es preciso subir 4 una region de abstracciones , dejando lo fisico y abrazando lo moral, porque en lo fisico no hay mal alguno, segun enseiia la ~ sana filosofia: llamamos mal 4 la privacion de salud, y no lo es; la mujer presumida llama mal @ la fealdad; el hombre ayaro llama mal 4 la pérdida de sus riquezas; asi las muertes prematuras son otras calamidades que necesariamente ‘afectan la naturaleza humana; son llama- dos males sin serlo efectivamente; pero asi nos entende- _ mos, sin advertir que damos quizas un contrasentido 4 _las cosas, llamando mal 4 lo que contrasta con lo que 4 nosotros nos parece ser un bien. Sentemos, pues, que no existe mal alguno en el mundo fisico, y que sdlo se encuentra en el mundo moral; este mal es el pecado, por- ~ que éste priva al alma racional de limpieza y hermosura, la hace escl ava de su enemigo, la aleja de Dios, que es el sumo bien. ¢Cémo llamaremos,; pues, 4 las injurias, 4 las afrentas, 4 los baldones y desprecios, 4 los tormen- tos, 4las lagrimas y al dolor? Bienes de gran tamaiio que hace Dios al hombre, porque el mismo Dios es quien ha dicho que son dichosos los pobres, felices los que | lloran, bienaventurados los que son perseguidos por la justicia; y es evidente que el hombre no puede ser di choso en el mal , sino en el bien.

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