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los bienes, la fortuna y los honores, sin proporcion con los deseos del corazon humano. : Si, amados mios; para el incrédulo la naturaleza toda es inanimada, ineapaz de ocupar su imaginacion en la conbensiilailiie de sus bellezas. ;Ah! para el creyente todo el universo esta vivo y animado; todg le habla y le _ responde; todo est4 dotado de inteligencia. Los cielos, matizados de-globos esplendentes, le anuncian la glo- ria de Dios; los dias, sucediéndose unos 4 otros, son una lengua viva, que descubren su majestad y grandeza; las estaciones del tiempo son otras tantas demostraciones de su infinita munificencia y liberalidad. ,Qué mas? Aun- que este Dios es invisible, se ofrece 4 mi vista y 4 mis sentidos en cuantos objetos hay en la tierra. En los rayos del astro que ilumina el mundo, brilla 4 mis ojos su mis- ma luz; sonrie su bondad en la hermosura de un dia se- reno; percibo su fragancia en los perfumes de las flores que los aires embalsaman: toda su fecundidad se me des- cubre en las doradas mieses y maduros frutos que me presenta por todas partes, alargando su mano para que yo los allegue. 4 Quién otro sino El adiestra 4 la abeja para que me prepare su dulce miel? ; Quién sino El da 4 ‘s las ovejas los tupidos vellones para que se desprendan de ellos y me cubran y hermoseen? 4 Quién sino El ense- iia al vil insecto 4 criar aquellos capullos que, modifica- dos por él ingenio humano, sirven de manto 4 las majes- tades terrenas? 4Quién sino El somete 4 mis érdenes esa innumerable multitud de animales, mandandoles que se sometan 4 mi voluntad, que sirvan 4 mis caprichos, que me alimenten con sus carnes y que me deleiten con sus cantos y armoniosos gorjeos? Toda la naturaleza habla 4 mi corazon y me instruye. Todo me muestra la mano be- néfica y omnipotente que se digna octiparse en mis ne- cesidades 6 interesarse en mis placeres, y trasportado de alegria, de reconocimiento y de amor, no puedo ‘ménos on

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