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Nenos de ciencia y virtud, que como por herencia la trasmitieron 4 otros, atravesando intactos sus conoci- mientos y luces al través de los siglos de barbarie, en que las armas y las conquistas ocupaban unicamente la atencion de los hombres? Y gcdémo defendieron estos hombres la Religion? Separados unos de otros. por los tiempos y lugares, todos han sostenido la misma verdad contra miles de adversarios; todos unieron a las admi- rables producciones de sus ingenios, una dialéctica irre- fragable, una inocencia de costumbres que admira, una pureza de estilo en que exceden 4 los mas elocuentes oradores de la antigiiedad, como puede verse en esas ‘obras que atin andan entre nosotros, y en las cuales los nombres de los Pios y de los Benedictos, con todos los de los demas sucesores de Pedro, estan inmortalizados. A esta respetable autoridad pudiera afiadir la de los mu- chos millones de martires que por defender la Religion dieran su vida en el Oriente y el Occidente, en Roma y en Cartago, en el Africa y el Asia; pudiera traer 4 vues- tra memoria aquellos tres siglos de sangre derramada y de victorias conseguidas; pudiera recorrer aquella época feliz en que el paganismo, vencido por la paciencia de los cristianos, confesé la nulidad de sus dogmas y ritos idolatricos, y, enarbolando el sagrado estandarte de la Cruz, hizo que militasen bajo de 61 las legiones y los pueblos; pudiera afiadir el testimonio del tiempo y de la duracion; porque este mismo tiempo, que sdélo sirve para destruir las obras humanas; este tiempo de volubilidad y vicisitudes; este tiempo que al fin endereza las locuras de los hombres y los convence de los yerros que come- tieron las generaciones pasadas, es el mayor testigo de la . verdad de la Religion; si, seis mil afios ha que existen las mismas creencias, inspiradas por Dios a Adan, a Abraham , 4 Moisés, 4 David, creencias realizadas en Je- sucristo, engrandecidas y divinizadas en El y por El, y

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