BCCPAM000591-3-11000000000000
Po TEM ek G Hs . et | o 326 la autoridad de los libros santos es imponente é irrefra= gable. Recorramos ahora sus hombres. 4Qué secta 6 nacion presentara un legislador como Moisés, unos héroes tan aguerridos como Josué y Gedeon, unos sacerdotes tan sabios como Aaron, Fines y Onias, unos magistrados tan integros como Samuel, unos Reyes tan santos como David y Ezequias, unos atletas tan fuertes y religiosos como los Macabeos, unos defensores tan intrépidos de la Divinidad como los Elias y Eliseos, los Isaias, los Jere- mias y Danieles? Seria necesario nombrar 4 todos los: Patriarcas, 4 todos los Profetas, 4 todos los justos, desde el primer hombre hasta el sacerdote Simeon y la profe- tisa Ana. Pero gqué hombre hay, hubo ni habraé mayor que Jesus? gQuién podra compararse con este Sér divino, en quien los mas sabios de los incrédulos reconocen una santidad sobrehumana, una doctrina celestial, unas cos-— tumbres purisimas yuna muerte tan admirable en todas. sus circunstancias, que arrodillados ante él se han visto - precisados 4 exclamar, «que si Sdcrates muriéd como sabio, Jesus murié como Dios?» Despues de haber hablado del Fundador divino del Catolicismo, inutil es recordar la autoridad de sus Apds- toles, su profunda sabiduria, sus conocimientos sublimes, su vasta erudicion, que no aprendieran ni en la escuela de Jerusalen, ni en el Foro de Roma, ni en las aulas de Alejandria, ni en el Aredépago de Atenas; era su ciencia inspirada por el cielo, y con ella y los milagros convir~ tieran al mundo y lo convencieran en sus errores. Mas 4qué autoridad tan respetable no presenta esa gran mu- chedumbre de Doctores y maestros que, empezando en ~ Jos Apéstoles, continud en los Ireneos é Hilarios, en los Atanasios y Cirilos, en los Crisédstomos, Agustinos y Jerénimos, en los Gregorios y Leones, en los Leandros é Isidoros, en los Bernardos y Damianes, hombres todos i ca
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz