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yan & creer en El, y vendran los romanos, ‘y¥ se aplares ran de nuestra pittria’y de nuestra gente.» - _jError, error! Muy al contrario: se reunen en coneilt lio los sabios de Jerusalen para proponer los medios de conservar su nacion, y para ello determinan la muerte de Jesus. gY qué consiguen? «Destruir, dice San Basilio, lo mismo que querian conservar.»> Quasi locum et gentem ser- vaturiipsorum consilio, utrumque perdiderunt. (Homil. 21 de Humilitate.) Un falso celo del bien ptiblico les con+ dujo al extremo de condenar 4 muerte 4 Jesus para perecer, y esta fué la causa de su ruina y exterminio. «Temieron perder las cosas de la tierra, dice San Agustin, sin fijar su vista en las eternas, y asi perdieron unoy otro (Hom. de hoy).» j{Ah, amados mios! Este concilio fué sin duda el primero que se tuvo para perseguir la verdad, y en él se cumplié el vaticinio de David, que se reunirian los poderosos de la tierra, y se aunarian los principes contra Dios y su Cristo. Los pontifices y los fariseos abrieron sus inicuas sesiones, y éstas continua- ron en los tiranos y en los herejes, y no acabaran sino con el hijo de perdicion. Jesucristo era el tipo de cuanto sucederia 4 su Iglesia! ella seria perseguida, sus minis- tros sufririan los desprecios, los baldones, los tormentos _ y la muerte; en todas las edades, hasta la consumacion de los tiempos, se reuniran las potestades de la tierra para destruirla y aniquilarla: y gcual sera el resultado de sus ataques? El mismo que tuvieron los judios con la muerte de Jesus; creyeron abolir la memoria del‘Reden- tor entregandole 4 la muerte, y.esto no fué sino el prin- cipio de sus glorias y de su ensalzamiento; pensaron’ conservar su templo y su reptblica por medio de su ex- terminio, y esto aceleré su ruina total. ; Qué ejemplo para los grandes y para los pueblos! ; Qué leccion para los que quieren arrojar de su seno la Religion de Jesucristo 6 in- troducir sectas erréneas! Los judios temen que viva Jesus, eg ek

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