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Palestina, y por el cual no se le podia acusar de infractor de la ley de Moisés, como se pretendia hacerlo por las. curaciones de los enfermos en el dia del sabado: este acontecimiento nunca visto, era, amados mios, el dela — resurreccion de Lazaro, hombre rico y principal, muerto y sepultado de cuatro dias. Un prodigio tan nuevo como. era el ver vivo al que cuatro dias habia estado en la region de la muerte, conmovi6 toda la Judea: todos venian 4 La- zaro, y muchos creian en Jesus; y los Pontifices, no pu- diendo ya sufrir que el Redentor tomase tanto ascendiente en el pueblo, se reunen en concilio tumultuoso 4 delibe- rar sobre la suerte que debia caber al Hijo de Dios. «Qué hacemos? dicen. Este hombre hace demasiados milagros; si lo dejamos asi, todos creerdn en él; preciso es, pues, que muera.)» jInjusticia manifiesta! gSe ha visto jamas que se re= unan los jueces, que se abran los tribunales para conde- nar 4 un hombre que con mano benéfica sana 4 los enfer- mos, echa 4 los demonios, manda 4 los elementos y res- tituye al género{humano las victimas que le arrebaté el sepulcro? Se ha visto muchas veces condenar al inocente; pero la injusticia ha sido paliada por testigos falsos, 6 el juez cedié al influjo de las pasiones, 6 fué cautivado por la irresistible fuerza de la eodicia, 6, en fin, la verdad qued6 oculta entre densas tinieblas, pagando un inocente los crimenes perpetrados por un malvado, 4 quien salie- ron bien sus proyectos para cometer el atentado, y sus intrigas para eludir el castigo. En la historia de la legis- lacion se encuentran 4 tada paso hechos semejantes, pero jamas se reunié un tribunal para condenar 4 quien era puro en sus costumbres y en su doctrina, y empleaba al mismo tiempo las horas del dia en aliviar al desvalido y consolar al huérfano y 4 la viuda. Esta es, sin embargo, la causa que se alega contra Jesus. Hic homo multa signa facit. «Si le dejamos continuar en su predicacion, todos

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