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. Ninguno de éstos Gbices habia en el amor de Maria para con Jesus; lo amaba con nobleza, generosidad, des- interés y totalidad; lo amaba libre y necesariamente, porque habia recibido de Dios el dén de la impecabilidad, y era tan intimo y profundo, tan cierto y evidente el co- nocimiento que tenia de la Divinidad, que no podia ménos de amarla, concurriendo en ella de un modo ma- ravilloso la evidencia que tienen los Santos en el cielo, y el mérito de la fé que realza al justo en la tierra. Porque, _ digamoslo de paso, el amor que tienen 4 Dios los bien- aventurados es libre, porque el amante y el amado son dos agentes libres; y es necesario, porque, como dice el angélico Doctor con todos los tedlogos, es tan evidente y completa la idea que se tiene de todos los atributos y perfecciones divinas, que no puede el hombre ménos de amar 4 Dios 'y fijarse en El como en su propio centro, del cual nadie lo puede desviar, porque comprende con toda evidencia que todos los demas objetos son infinita- mente inferiores al Dios que se le manifiesta; Dios enton- ces es el océano de las bondades y perfecciones,y el alma es.el rio que se precipita en El, sin que ningun otro ob- jeto pueda impedirle el paso, la union y la fruicion. _ g@Creeremos que el amor de Maria era inferior a éste? Aquella alma, 4 quien, aun estando en el cuerpo mortal, Dios concedié, como piensan muchos tedlogos, las dul- zuras y goces de la vision heatifica, apodia dejar de amar — & Dios con un amor necesario?’ No; porque Dios era su Hijo; era Dios una parte del corazon de Maria, y necesa- riamente lo amaba, porque necesariamente amamos nues- tro propio corazon. ;Ah! Yo ignoro si sera posible conti- nuar en esta materia, porque empieza ya 4 tocar en una region que no es nuestra; estamos entre lo inmenso y lo infinito, 4 donde no sube el hombre ni el 4ngel; pero pre- ciso es que hagamos un esfuerzo para poder examinar el desamparode Maria, que es desde luégo infinito por su t

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