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® et Hijo de Dios, en Maria por haber engendrado 4 este mis- mo Dios. Si: todo es infinito en Jesus; infinita es su amargura y su pena, infinito su padecer , infinito su do= lor, porque su naturaleza divina da 4 todas las accio- nes de Ja humana un valor infinito. Tambien el dolor de Maria es correspondiente 4 su Maternidad divina, y excede todos los limites dela comprension humana; por- que el Dios paciente se retrata en el alma de su Madre con la misma identidad que Aquel tiene en el Sanedrio, en el Pretorio y en el Gélgota. Jesus tiene su alma en- vuelta entre las encrespadas olas de la tristeza, y su cuerpo es atormentado con heridas; y Maria, 4 pesar de no haber recibido ni un solo golpe, reproduce en su al- ma, no sélo las: pasiones del Hijo, sino hao sus dolores y heridas. : Como puede suceder esto, maalid mios? Ved aqui un misterio que si no podemos comprender, debemos ~ eontemplar, para aprender una leccion en la escuela del amor. Acercaos conmigo por un momento al Huerto de Getsemani: entre sus olivares se encuentra un Jéven arrodillado y con sus manos levantadas al cielo; ora 4 su Padre celestial, y le pide consuelo; desfallece, y la tier- ra se ve subitamente regada con la sangre que ha brota- do por todos sus poros. 4Qué especticulo es éste tan | nuevo y tan conmovedor? gQuién es ese personaje, y _por qué suda sangre cuando avin no ha recibido una leve herida? ;Ah, amados mios! Ved aqui comprendido el misterio de la reproduccion de los dolores de Dios en el alma de su Madre. Ese hombre baiiado ensu sangre es Jesus; ha pensado con profundo recogimiento en los tor- ’ mentos que le esperan; ha visto los latigos levantados y cayendo sobre sus espaldas; ha oido los golpes de los martillos clavando sus manos y piés; ha sentido ya en su venerable cabeza el horadamiento punzante de los du- risimos cambrones, y la representacion es tan viva, que

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