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hasta anonadarse, y Maria no parece sino que se pro- pone, sino aventajarle, 4 lo ménos igualarle en las hu- millaciones, en la anonadacion y en los padecimientos. El primer paso que da el Verbo divino para cumplir con la mision de su Padre es el compendio de todas sus humillaciones, ; Descender del aleazar cuyas arenas son las estrellas, 4 la mansion transitoria del misero mortal ! ; Dejar un trono de esplendentes luces, para reducirse 4 la prision del seno de una mujer! ;Circunscribirsu inma- nidad 4 un débil cuerpo, y cubrir su sabiduria con el tos- co manto de las ignorancias humanas! ; Medir su eterni- dad con los periodos de un tiempo que lo vera nacer, progresar, crecer y morir, y condenarse 4 ser nifio des- valido, j6ven oscuro, hombre perseguido! | Decidirse 4 sufrir todas las consecuencias que dimanan de la tras- mision de la naturaleza de Adan, exceptuando una que no es compatible con la Santidad infinita! ;Ah, amados mios ! Maria es el primer sér que existe despues de Dios: Maria es mas pura que los cielos, tiene mas virtudes que todos los angeles, es digna de que Dios la mire, de que laame, de que se extasie en sus bellezas sublimes. Pero hablemos segun las ideas de proporcion; consideremos lo que es toda criatura comparada con su Criador, y con- cluiremos que si’bien entre todas las mujeres slo Ma~ ria tiepe el mérito de congruencia para ser escogida por Dios para ser su Madre, Dios, sin embargo, se humilla en su encarnacion hasta un grado infinito con sdélo unir su naturaleza divina 4 la humana en el seno de una mu- jer. Bien lo anunciara anteriormente David, cuando, ha- ciéndose protagonista del Verbo divino, se dirigia al Pa- dre, y le decia: «No te han agradado los sacrificies por el pecado; pero Tui me preparaste un cuerpo, Titi horadaste mis orejas, y te dije: «Aqui me tienes dispuesto 4 cumplir »tu voluntad.» Como si dijera: «Tu joh Padre! me man- das que descienda del sélio de mi gloria al escabel de la

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