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_jCompasiva Madre! Permitid que al través de las ti- nieblas que cubren Ja tierra de maldicion donde vuestro Hijo muere, dirijan hacia Vos sus timidos pasos unos cuantos Corazones que os aman con ternura. Esa divina Victima que pende del madero, es la causa eficiente de nuestra filiacion adoptiva; y supuesto que esa Cruz es el | signo de nuestra salud, recibe benigna nuestro homena- je de adoracion, con que la saludamos como al objeto de nuestra esperanza y el medio de alcanzar remision de nuestras culpas. O Cruz, ave! Hay en el hombre dos vidas: la sensible y material, ja invisible y espiritual; y una y otra armonizan con el principio de donde dimanan, y una y otra tambien tienen sus tendencias 6 instintos y tocan & su fin, con una sola diferencia, y es que en la primera todo es necesario , en la segunda todo es libre; como que aquélla es el resulta- do inevitable de la existencia de la causa y del efecto, y _ sta la consecuencia del uso 6 del abuso del albedrio en seguir 6 en rechazar la gracia divina y la recta razon. En la vida material existe la ley de deber su origen 4 causas materiales, la de aparecer en la escena del mundo en grado remiso, ir creciendo, desarrollandose y perfec~ cionandose , hasta tocar al grado supremo, para empezar a descender y llegar por los grados de la depauperacion al desfallecimiento, 4 la inaccion, al sepulcro. Si; todo sér viviente es un astro que tiene su naciente, su ascen— sion, su cenit, su descenso y su ocaso. Y todo este es necesario, porque la libertad natural del hombre no tiene accion sobre las leyes necesarias é inmutables que el Cria- -dor ha -ordenado para el establecimiento y conservacion a de los séres visibles. la vida espiritual é invisible, como mas noble por su origen y mas sublime por su fin, no esta circunscrita 4

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