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£1 poniendo junto 4 sus labios una esponja con vinagre, otros lo denuestan, diciendo: «Dejad, y veamos si viene ~ Elias 4 salvarlo.» Ain no han acabado los impios de pro- ferir este ultimo insulto, cuando Jesus ha dado al Padre su espiritu. Discurrid ahora, amados mios; cuando el corazon ma- ligno ha conseguido vengarse de un enemigo, no puede contenerse ; alld en su propio santuario resuenan las vo- ces de jubilo y de satisfaccion, no teniendo enténces mas que dos ideas; la causa de la venganza, yla vengan- za misma satisfecha y cumplida; asi los fariseos, llenos, ya los deseos de su corazon, se desahogan, propalando el contento que tienen en ver crucificado &su mayor contrario , y publicando espontaneamente el motivo por qué le quitan la vida; y vedlo, sefiores: ningun otro tienen mas que el haber dicho Jesus que su Padre es Dios: Diwit enim, quia filius Dei sum. Desde que Jesus esta crucificado, se han olvidado todos los pretextos que se inventaron para pedir su muerte; ya no se dice que sea un perturbador, ni un rebelde, ni un violador del sabado, y sdlo se le echa en cara que ha sido benéfico, que ha salvado 4 muchos, que ha hecho portentos, que tiene confianza en Dios, que es Hijo de Dios, y que Dios es su Padre: Dizit enim, quia filius Dei sum. ;Fariseos! © 4No teneis otra cosa que echar en ¢ara 4 Jesus? 4 Nada os -sugiere de nuevo vuestra malignidad? Pues sabed que habeis crucificado 4 Dios, sin mas motivo que por ser Dios; 4 la Verdad, sin otra causa que el ser enemigo de vuestros dolos 6 hipocresias; al ungido, tan sdlo porque os decia que oyéseis su voz divina: Dixit enim, quia Filius Dei sum. Cesen ya de hablar los enemigos, y Bais lugar al - triunfador, para que £1 mismo nos diga la causa, por qué muere; viéralo alla en rapto mental el gran Isafas; viéra- lo venir cubierto todo de sangre, y no pudo ménos de siliDRO _

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