BCCPAM000591-3-11000000000000
Pero detengamonos y examinemos qué cosa esese pue- blo, quién lo maneja, quién tiene influencia sobre él, y descubriremos los medios humanos de la Pasion de Jesus, y podremos sefialar con el dedo 4 los hombres que por su propia malicia se han hecho los ejecutores de los conse- jos de Dios, poniendo sus manos sacrilegas en su Hijo, y tifiéndolas en su inocentisima sangre. Los escribas y fa- riseos era un cuerpo numeroso, que tenia en su mano to- das las riquezas y los destinos del pueblo de la Palestina; hombres hipécritas que simulaban virtud, y ocultaban bajo esta falsa apariencia los vicios mas abominables. Cuando Jesus es presentado al presidente romano, gran parte de estos hombres se encuentra ante las gradas del pretorio pidiendo la muerte de Jesus; el presidente se niega, protestando que no halla causa criminal; 4 medi- da que avanza el tiempo, se acrecienta el motin; es Jesus castigado con azotes, yal mostrarlo el presidente al pue- blo para excitar compasion, cien mil voces, como si no fuera mds que una, gritan a la vez: «jCrucificalo, cruci- ficalo!» Lo pone en parangon con un asesino y ladron, persuadido que no han de querer la vida de un homicida, y un grito espantoso condena a Jesus 4 morir, y salvan la vida de Barrabas; por fin, se quiere excusar de la res= ponsabilidad de aquella sangre, y todo el pueblo en masa la pide para si y para sus hijos. jQué horror! gQuién habla aqui? ,Quién exclama? éQuién grita? El pueblo, ese instrumento ciego de todas las revoluciones, destinado 4 sacrificar su vida para que gocen de sus consecuencias otros que lo manejan en pré de si mismos; pero gno veis quién se ha introducido en- tre las masas? gNo veis 4 los escribas y fariseos disemi- nados por todas partes? ,No los veis recorriendo las pla- zas y calles, aconsejando 4 la muchedumbre, para que di- ga que muera Jesus? gNo los ois gritar que, aun dado caso que Jesus sea Rey, ellos no lo quieren, porque ya
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz