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res de Aaron, los hijos de Abraham. Es Jesus acusado por el sacerdocio y porla Sinagoga en cuerpo, y la acusacion capital se cifra, no sobre las acciones de Jesus ,’sino sobre su origeny na turaleza. Todo crimen contra la religion de- bia ser examinado por este tribunal, 4 quien competia el primer fallo, 4ntes de ser entregado el reo al brazo secu- lar, al tribunal laical, para que lo mandase. crucificar. En efecto: el senado judaico se reune bajo la presidencia del sumo sacerdote Caifas , quien acusa 4 Jesus de haber dicho que El disolvia el templo y lo edificaba en tres dias ; quien lo acusaria de haber dado la salud 4 los en— fermos el dia del sébado; pero estas acusaciones son te- nidas por nulas; hay otra de mayor entidad, que tiene levantado contra Jesus al sacerdocio y @ los letrados. Jesus ha dicho. piiblicamente que El existe antes que Abraham, que. su Padre celestial son una misma cosa; que el que lo ha enviado no lo abandona jams. Ha per- mitido Jesus que el pueblo lo aclame por ungido, por Hijo de Dios , por Mesias; ha sido aclamado por tal por et pueblo; ha confirmado la veracidad de estas aclamacio— nes por las palabras de los Profetas, asegurando 4 sus enemigos que si no confesasen su divinidad los nifios y los inocentes, la publicarian las piedras; al querer resu- ~ citar 4 Lazaro ha confesado, en medio de los sabios que Je rodean, que es el pars del Padre celestial; en consecuencia de este milagro estupendo se conmueve Jerusalen, y al saber la llegada de Jesus 4 sus muros, salen sus habitantes con una espontaneidad nunca vista, y con la mayor presteza cortan palmas, forman arcos, tapizan calles, entonan himnos, y rodeando 4 Jesus como 4 un conquistador, «jHosanna, dicen; salud y gloria -al Hijo-de David; bendito sea el que viene en el nombre del Sefior, el rey de Israel!» Este es, amados mios, el gran crimen desJesus ; ape- nas se ha presentado ante el tribunal de Jerosalony ha

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