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242 ‘i ‘ yeron en sus verdugos. Esta sangre es lade Jesus; el mo- _ tivo por que es derramada no es ‘otro que el ser sangre justa, sangre de un Dios que expia en ella nuestros eri-_ menes. dei s a Hé aqui lo que vamos 4 investigar en este discurso; -ayudadme antes 4 implorar los auxilios del cielo, salu- dando 4 su Reina con el angel. Ave Maria. Antes de salir Jesus cargado con la Cruz, encaminan-~ dose al Gélgota, se le form6é una causa como 4 un crimi- nal. En ella el juicio que se did contra el supuesto reo, fué inicuo; las formas judiciales fueron ilegales, y la .ejecu- cion excedié todos los limites de la crueldad. Por mas que trabajaron los enemigos: de Jesus, nunca pudieron sor- prenderle ni en la mas minima falta; tres afios enteros estuvieron escuchandolo, para no ser testigos sino de una doctrina celestial, conforme en todo 4 la de Moisés y los Profetas; otro tanto tiempo vivieron en la admiracion y . el asombro, contemplando aquellas manos caritativas de donde salia el alivio de todas las dolencias, aquellos lé-_ bios encantadores que llevaban el consuelo 4 los afligidos, y aquella virtud sobrenatural con que dominaba 4 los ele- mentos, mandaba 4 los espiritus infernales , y arrebataba victiinas 4 la muerte. Jesus, como hombre privado, es el subdito mas pacifico, el israelita mas devoto, el hombre mas sincero y mas fiel observador de su ley ; como persona ptblica se ha mostrado ¢l defensor del huérfano y de la viuda, el padre de los pobres, el amparo de los desgra- ciados; como sabio ha formado una escuela, ha recorrido el pais, ha ensefiado una doctrina en que no se encuen- tra la mas imperceptible mancha en lo dogmatico y en
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