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“ suave ila y el cristalino arroynelo susurran- nel _ murmullo encantador; & Ti dirigen sus trinos las pinta- ~ das aves; 4 Ti saluda la risuefia aurora; 4 Tilas nubes en sus detonaciones; por Ti rueda el firmamento y la tierra; por Ti se mueven tambien nuestras lenguas; tuya es la gloria, la bendicion, la sabiduria, el honor, la fortale- za, porque eres Dios por los siglos de los siglos, Dios en la cuna de Belen; Dios én el ostracismo del Egipto, Dios en el templo, Dios en el Tabor, Dios en los tribunales, y__ Dios en las prisiones: nosotros te amamos como & nues=- tro Padre , te compadecemos como 4 nuestro Hermano, y lloramos tus penas como las de un esposo.» PARA EL SEXTO MISTERIO DE LA CORONA DE DESAGRAYVIOS. Ya es tiempo de contemplar la ldbrega morada del amable Jesus encadenado; alli esta solo, sin testigos de sus acciones, y entregado 4 si mismo. 40s admirais? ,Creeis que habiendo encargado tan severa vigilancia sobre el preso,, éste debiera verse solo ni un solo instante? Cesara vuestra admiracion cuando conozcais la verdadera causa. Habian sido atormentados nuevamente todos los sentidos de Jesus; su vista con las miradas feroces de los pontifi- ces y siervos; su oido con las horrendas blasfemias que vomitaron contra El sin cesar; su tacto con mil bofetadas, puntapiés y caidas que le han dado; todo El con los hier- ros y cadenas; [faltabale atin el olfato; hasta enténces, ora habia estado entre principes y escribas, hombres. afeminados, ora en los suntuosos salones del sumo sacer- dote Caifas; mas ahora la atmédsfera que se le prepara no es soportable ni al mismo populacho hediondo y hara- piento; los verdugos de Jesus, que encontraban tanta com- placencia en mortificarlo, no querian ser ellos mismos victima de los suplicios que inventaban. Asi es que, no bien el carcelero ha descorrido los cerrojos de la prision,

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