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de la tarea empezada, alegres por haber dadosu primer paso con tanto acierto, gozosos de ver qué poco duraria~ aquel Hombre contra quien tanto ddio tenian concebido, se retiran 4 sus hogares, mandando 4 sus esbirros que sobrecarguen de hierros.al cautivo y lo encierren en dura mazmorra. Asi se hizo: el prisionero fué vendado con trapos viles; sus manos fueron esposadas con acero; una argolla inhumana fué ajustada 4 su cuello; fuertes gri- llos amarraron sus piés, y encerrados éstos en pesado cepo, una cadena rodeaba su cintura y la sujetaba al muro; ciérrase la puerta de bronce, y echados los cerro- jos, queda la carcel en el mds profundo silencio; toda Jerusalen reposa, y sélo es interrumpida su quietud noc- turna por los alertas de los centinelas romanos. No inter- Tumpamos nosotros el reposo universal; estemos 4 la mira; déjemos que se retiren todos los satélites de justi- cia; pero entre tanto hagamos un acto de adoracion al Sér divino, ca ntando sus divinas alabanzas. PARA LA SEGUNDA SETENA DE LOS DESAGRAVIOS. En medio del profundo reposo que tiene embargados alos-hijos de Jerusalen, vamos 4 tentar una llegada hasta el vestibulo de la carcel : preguntemos al mismo prisio- nero quién es, por qué ha sido encarcelado, y cuales son sus delitos; llenemos lo que falta para el cumplimiento de la semejanza entre el profeta Jeremias y su prototipo. Aquél, en medio de su encarcelamiento triste, fué man- dado visitar por el Rey impio que lo encarcelara, y por su érden se le llevdéra agua y pan. A éste no se le did otro lenitivo en su prision que los hierros duros, los hedores y la fetidez, aromas indigenas en los subterraneos y en las carceles. Entrad, pues, almas justas, entrad en espiritu en Jerusalen: no temais 4 los centinelas nocturnos, aunque

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