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descubierto 4 estos tres discipulos en el monte Tabor una parte de la gloria que tiene como Hijo de Dios, iba 4 dar- les una prueba convincente de que tambien era hombre verdadero, adornado de las pasiones propias de nuestra naturaleza, no viciadas por el pecado y sujeto 4 la tris- teza , amargura y angustia que causan en nuestra alma el temor de los males extremos y el horror natural de la muerte, y al dolor y sufrimientos que producen en el cuerpo los tormentos. Desde el momento en que Jesus entra en el huerto, la tristeza que se apodera de sualma lo conduce poco 4 poco 4 la ultima extremidad, y para salir de ella va 4 hacer oracion, no como Dios, pues es igual 4 su Padre y puede cuanto quiere, sino como hom- bre que necesita del auxilio de Dios para ser sostenido en la debilidad de su naturaleza humana. Al verse acometido Jesucristo de un tropel de ideas, que le representan la gran tribulacion que va 4 caer sobre El, y la iniquidad 6 injusticia con que van 4 proceder los hombres, no se inquieta, ni impacienta, ni prorum- pe, como lo hacemos nosotros, en quejas amargas , ni se lamenta de que siendo inocente por esencia, vengan sobre + fl todos los castigos que merecen los pecadores. Al con- trario, se humilla y calla, y retirandose 4 una gruta so- litaria, sdlo habla con su Padre celestial. ; Ay! Mira con qué temor va caminando hasta lo mas solitario de la triste morada. Todo cuanto se le presenta le causa pavor y.aumenta su espanto; el mismo movimiento de los arbo- les agitados por el viento, el vuelo pacifico de las aves nocturnas, el suave murmurio de las aguas del Cedron, que al hombre sereno causarian una sensacion agradable, turban el 4nimo de Jesus, pues le representan voces de enemigos, tumulto de pueblo, gritos de execracion y ana- tema. Como si Jesus no fuera el Dios, el Fuerte, el Todo- poderoso, no se ve en El por aquellosemomentos sino el hombre débil y miserable, que nada puede sin el auxilio

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