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Be Bi Ee : F E 203 fervi entes palabras: sin embargo, apenas ha llegado con ellos al huerto, les dice que se sienten y lo esperen mién- tras va mas al interior de la granja 4 orar (Math., xxv1, 38); y tomando @ tres de ellos, se adelanta hacia la espesura de los olivares 4 hacer oracion. Parece a primera vista que siendo aquella la ultima noche que pasaba Jesus con sus discipulos, no debiera separarse de ellos ni un momen- to, ni abandonarlos en su afliccion. Pero no es asi, por- que Jesucristo, sin abandonar a los discipulos, que visita varias veces, interrumpiendo con este fin su oracion, no quiere dejar de hacer lo que tiene de costumbre, y acer- candose el momento de la tribulacion, va 4 prepararse a recibirla, conferenciando en la soledad con su eterno Padre y pidiéndole lo que le sea necesario; y con esto instruye 4 sus discipulos practicamente, dandoles una leccion elo- cuente de lo que ellos han de ejecutar en lo sucesivo. Si han de conservar su espiritu, es preciso que, despues de enseflar 4 la muchedumbre, se retiren del trato de los hombres , y se internen en Ja soledad 4 hablar con Dios y templar de nuevo su corazon en la oracion, sin cuya circunstancia se disiparan y debilitaran las fuerzas del alma, y dejaran de ser la sal de la tierra; yles es tan ne- cesaria esta abstraccion diaria del bullicio del mundo, que por grandes que sean las ocupaciones, por premuro= sos que parezcan los negocios, nada deben hacer sin prep ararse con la oracion. ; Jesus va 4 orar en el huerto: su espiritu se empieza a turbar tan pronto como entra en este sitio, porque en él da principio su Pasion, y quiere buscar en la soledad y en la oracion lo que no le podian dar los hombres desde el punto en que por un misterio incomprensible quiso que su humanidad santisima se viese como abandonada asi misma y sintiese todo el peso de la debilidad pro- pia del hombre. Esta turbacion de Jesus y su inmediata aplicacion 4 la oracion para buscar la calma y tranquili- a ees

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