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llorareis y gemireis, mas el mundo se gozara, Enel man- do tendreis apretura: pero tened confianza, que yo he ve- nido al mundo.» (Vers. 20-33.) Con este razonamiento va Jesus recordando 4 sus discipulos lo que tantas veces les habia inculcado, siendo estas palabras las ultimas que el Pastor celestial dirige 4 su grey, que en breve va a dis- persarse. Considera que nada descubre mas 4 las claras que so- mos discipulos de Jesucristo, que las persecuciones que sufrimos por su nombre, pues en el mundo no hallan los que verdaderamente siguen 4 Cristo sino aflicciones , an- gustias, trabajos y menosprecios. Porque el mundo no ama sino 4 los que son suyos y siguen sus maximas, y a éstos acaricia con honores y halaga con riquezas; mas 4 los discipulos de Jesus los mira como miré al divino Maestro la Sinagoga, como 4 un objeto vil y despreciable, y como 4 un enemigo de su felicidad. Su sola presencia le es intolerable , porque su vida es un reprensor de los vi- cios: asi los persigue abiertamente como 4 perturbadores de su falsa paz, maquinando su extincion, afrentandolos y calumniandolos, 6 con manejos ocultos les prepara ase- chanzas para sorprenderlos, los elimina de su consorcio como a hombres degradados, y los confunde con los des- echos de la humanidad. Este fué el patrimonio temporal que el mundo did 4 la Verdad humanada, y no Spe otra suerte 4 los que quisiesen imitarlo. Pero Jesucristo , alrepresentar 4 sus discipulos la oie de amargura con que el mundo los habia de abrevar, no deja la fragilidad humana entregada 4 si misma, porque asi nada podria hacer, y sucumbiria al primer encuen- tro. Primeramente la halaga y exhorta 4 sufrir con ale- gria las persecuciones, porque este caliz lo ha de beber Jesucristo antes que todos, y ha de ser comun al principe yalsiervo. (Math., cap. xx, vers. 22.) En segundo, dice 4 sus discipulos que no les faltara jamas la asistencia de

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