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a. 7 193 ereyeren en fil. Asi cierra Jesucristo el sie : ] _ -versacion con los hombres, abriendo sus divinos y recitando en union con sus discipulos los canticos que el pueblo fiel solia entonar para dar gracias al Altisimo por los favores que recibia de su mano. Considera el profundo acatamiento con queJesucristo -se humilla, dando gracias 4 su eterno Padre por todas las obras que ha realizado; jamas ha obrado prodigio alguno sin que haya mediado el agradecimiento 4 las bondades divinas; jamas ha tomado refaccion, ni sueiio, ni des- canso sin dar gracias al cielo; pero en ocasiones dadas lo ha hecho con cierta solemnidad y en presencia del pueblo y de sus discipulos, para que quedase esta accion profundamente impresa en nuestros corazones, y apren- diésemos a dar gracias al Padre por medio del Hijo, con- fesando en todo lugar que de El nos vienen todas las co- sas, y por El vivimos y en fl respiramos, siendo, por con- siguiente, siempre suyos, ora comamos, ora durmamos. Al multiplicar los panes da gracias ptiblicamente al Dador de todo bien, levantando los ojos al cielo, que es el asien- to de su gloria; otro tanto hace cuando resucita 4 Lazaro; y al instituir el admirable Sacramento, no sélo da fl solo gracias 4 su Padre, sino que hace que sus discipu- los alternen con El en los suaves acentos con que alaba 4 Dios por tan insigne beneficio como ha dispensado & los hombres. Queria Jesucristo destarrar de nuestros corazones la negra ingratitud, crimen que la naturaleza racional, 4un con la sola luz de la razon, mira con horror, y que, por consiguiente, es infinitamente aborrecido y detestado de Dios, Por eso ha dado gracias 4 su Padre en cuantas oca- siones ha mostrado de un modo especial la fuerza de su poder, para ensefiarnos con su ejemplo 4 ser reconocidos 4 las bondades divinas, y no dejar pasar un solo dia sin entonar un cantico de alabanza F bendicion al cielo por TOMO Il. A3

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