BCCPAM000591-3-11000000000000

was mio, perdénales, pues no saben lo que se hacen!» Nos ha amado con caridad infinita, y no se ha contentado con mostrarnos un amor estéril y puramente afectuoso, ci-. frado 4 deseos 6 palabras, sino realizandolo con obras, tomando sobre si la responsabilidad de nuestros crime- nes para pagar lo que por ellos mereciamos, y muriendo para destruir la muerte y darnos vida espiritual y resur- reecion y gloria; para ello nos ha buscado, y perseguido, - insténdonos con su gracia y rogandonos que le amemos, Asi nos ha amado Jesucristo. Jesucristo no cefiia sus palabras a solos los discipulos que las escuchaban, sino que las decia para instruccion de todos; £1 no ha exceptuado de su amor & ningun hom- bre, pues todos son sus hermanos, y no quiere que nos- otros dejemos de amar 4 ninguno; por eso llama nueyo este precepto, pues nos enseiia 4 amar 4 nuestros enemi- gos, y 4 hacer bien 4 los que nos hacen mal, sirviéndo- nos su amor divino de pauta y regla. ; Ah! Reflexionemos sobre este mandamiento de Jesucristo. ,Qué somos nos- otros para que Dios exija que le amemos? Por muy felices nos debiéramos tener que el Sefior nos permitiera amar- lo, y debiéramos emplear toda nuestra vida en rogarle que se dignara concedernos esta gracia. ; Pero que Dios nos excite, que nos llame, que nos busque para que lo amemos! ;Oh! Es éste eb mayor exceso de la bondad in- finita. «jPiensas acaso, alma mia, que de tu amor re- sulta algun bien a Dios? ¢Crees que amandolo tendra al- guna cosa mds, 6 no amandolo le faltara algo?» (San Agus- tin, serm. xxx1v De tempor.) Dios quiere que le amemos, porque sabe que en este amor consiste nuestra bienaven- turanza. «;Cuan grande es, dice un sabio , nuestra mi- séria, que viendo la utilidad del amor divino , ya que no amamos 4 Dios por £1 mismo como debiamos, no le ame- mos siquiera por los bienes que nos resultan!» (idiokes cont. divin. amor. , cap. XxIt. )

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz