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de haber recibido a Jesucristo, quiere huir de la presen— cia de aquel mismo que tiene en su pecho, y levantando- se de la mesa, se ausenta de la compaiiia del amable Je- sus, no -queriendo tener parte ni en su amor, ni en sus favores, ni en su sociedad. El mismo se separa libre y es- ‘pontaneamente, porque las palabras que Jesus le dirige diciéndole que haga cuanto antes lo-que tiene que hacer, no son un precepto, sino una permision, un aviso que da al traidor para que, comprendiendo que nada teme y que se entrega de su propia voluntad, vea que el crimen que ha meditado en su corazon es un atentado contra el mismo Dios. La Comunion sacrilega de Judas ha sido por parte de este desgraciado la que ha puesto el sello 4 la reprobacion eterna; al recibir indignamente 4 Jesu- cristo, él mismo se ha condenado 4 una separacion eter- na, despreciando formalmente y hollando horriblemente | la misericordia de Dios. Consideremos todas las consecuencias que tiene -para Judas este acto sacrilego: se aparta de la compaiiia de Jesucristo y de sus amigos; se aleja de él, y se agrega 4 sus enemigos; habla de su Maestro con irreverencia y con falsedad ; lo acusa ante los principes del pueblo; se de- clara enemigo suyo y desea exterminarlo; promete for- malmente entregarlo mediante la cantidad de dinero que quisiesen darle por su alevosia; se convierte en adalid de sayones y asesinos, y, como otro Lucifer en el cielo, se hace cabeza de los que van a hacer la guerra 4 Dios y 4 su ungido en la tierra; y, por fin, para realizar sus proyectos, pretende engafiar al mismo Dios, presentan- dosele como amigo, con. aspecto risuefio, con maneras dulces y con ademan de carifio, profanando sobre el ros- tro mismo del que es todo amor y caridad el signo sensi- ble de esta misma caridad con que Dios se ha unido 4 la naturaleza humana. ;Cuantos crimenes siguen al recibi- miento sacrilego de la Sagrada Comunion! ; Ay! Mejor le.

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