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% j Ob qué puro debe ser el paladar que saborea el cuer- bo de Jesus! ;Qué limpia la lengua que es baiiada de su sangre! ;Qué inocente el pecho en donde habita Dios como en un santuario! Este era el estado de los Apéstoles cuando recibieron 4 Jesus en su pecho, y con estas dis- posicionés nos hemos de acercar nosotros a4 la Sagrada Eucaristia, para salir de la sala del convite convertidos en leones, que respiran fuego, para combatir 4 nuestros enemigos. Una Comunion bien hecha vale mas que cien dias de ayuno, porque es el acto mds grande que puede consumar el hombre, uniéndose con Dios de una manera incomprensible. ,Por qué la corrupciom ha cancerado hoy la humanidad? ,Por qué va faltando el fervor y amino- randose la fé? ;Ah! La respuesta es 6bvia; porque las almas no se nutren con el pan del cielo. Porque son|po- cos los que se presentan al banquete del Sefior con las virtudes necesarias; el orgullo mundano quiere destruir la humildad; el egoismo de la carne pretende absorberse - las ideas de corrupcion , de penitencia y mortificacion, Jesucristo es mirado ya con indiferencia por los hombres. jOh Dios amantisimo! No permitas que sea yo del numero de aquellos que prefieren las cosas terrenas a tu convite divino. Infundid en mi alma sentimientos de es- timacion de tu grandeza y conocimiento de mi pequeiiez, como los tuvieron los Apéstoles para recibiros de conti- nuo, abrasado en vuestro amor, confundido y humillado, considerando mi indignidad, pero al mismo tiempo lleno de fé y de esperanza en vuestras misericordias, para llo- rar los agravios que os he hecho en vuestra Santa Mesa, y precaverme en adelante en no caer. ni en un pecado leve, con el fin de que toda Comunion que haga sea una manifestacion de vuestra gloria, y un manantial perenne de gracia y provecho para mi alma. 3.° Se halla sentado 4 la mesa entre los doce Apés- ; toles el desgraciado Judas , que en su corazon tiene for-

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