BCCPAM000591-3-11000000000000
| 474 sacrificios en la accion y en el modo; pero son uno mis- mo en la eficacia, en la ofrenda y en la virtud. Por eso Jesucristo, antes de darse en alimento 4 sus Apéstoles, se dad si mismo, y comulgandose con sus santisimas manos, entra todo entero dentro de si mismo, y se con- suma de un modo misterioso, pero real y verdadero , el sacrificio que pocas horas despues se habia de efectuar en los tribunales inicuos y en el leiio de la Cruz. jOh caridad ardentisima la de Jesus para con los hom- bres! Se ve aqui cuan cierto es que Jesucristo se ofrecié, como habia dicho un Profeta, porque asi lo habia queri- do; no tienen que apresurarse sus enemigos @ preparar el altar de esta victima que van 4 sacrificar 4 su venganza, porque antes que ellos armen la Cruz y agucen los clavos, Jesus ha preparado la ara en su amor infinito hacia. el mundo pecador, Goza el Salvador y se recrea espiritual- mente en esta accion que le inspirara su amor infinito (D. Thom.: 3." part., quest. 81, art. 1), porque El mismo es el-invitante y el convidado, fl es el manjar, y El quien se deleita en su suavidad y dulzura. Por eso, antes de con- sagrar el pan y el vino, levanta los ojos al cielo, y da Bre cias 4 su eterno Padre. -Considera, alma mia, cuanta razon tenia Jesucristo de regocijarse en este momento en que bajo tan admira— bles auspicios empezaba su sacrificio augusto, siendo tan digno de recibir su cuerpo’y sangre el mismo que lo. ins- tituia. ;Ah! Por muy puras que sean cuantas almas se acercan 4 recibir 4 Jesucristo en la Eucaristia, nunca tendran aquélla con dignidad de proporcion equivalente al objeto infinito que van a recibir, pues la distancia en- tre Dios y la criatura es inmensa; tendran, si, la condig- nidad que da el amor de Dios, que, purificando las almas con su gracia, las hace templo del Espiritu Santo, que es cuanto Dios exige de nosotros para venir 4 nuestro pecho por una dignacion inconcebible; pero Jesucristo, igual- a «ona
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz