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173 MEDITACION VI. Jesus da la Sagrada Comunion 4 los Apéstoles. 1.° Si alguna vez ha de exclamar el hombre diciendo que son inapelables los juicios de Dios, es al considerar Jo que ocurre en la tiltima cena de Jesucristo con sus dis- ’ cipulos. ,Quién pudiera imaginarse que el mismo Sacer- dote eterno iba & ofrecerse & si mismo en holocausto, in- molandose 4 si mismo, destruyéndose 4 si mismo como victima, para atestiguar el supremo dominio de Dios so- bre todas las cosas criadas, y 4un sobre su Hijo huma- nado? ,Lo hubieran podido rastrear los angeles? {Se lo hubieran podido imaginar los hombres? Sin embargo, asi sucede; apenas Jesucristo ha instituido el augusto Sacra- mento, declarandose 4 si mismo Sacerdote constituido para siempre segun el érden de Melquisedech, lo ofrece en sacrificio 4 su Eterno Padre, bajo las especies de pan y vino, y antes de entregar este mismo cuerpo y el pre- cioso caliz 4 sus apéstoles para que lo reciban, 61 mismo lo toma, y lo come y bebe tambien de la sagrada copa, inmolandose 4 si mismo dentro de si mismo. (S. Thomas: 3." part., quest. 81, art. 1.) Jesucristo va 4 ofrecer 4 su Eterno Padre un sacrificio sangriento en la Cruz, efectuandose en este altar cuanto es necesario para la inmutacion real de la Victima, sepa- randose la sangre de la carne y el alma del cuerpo, aque. llo por medio de los tormentos y esto por medio de la muerte. Pero para la consumacion de este sacrificio ha- bian de concurrir como instrumentos dea obra, llevados aello por su propia malicia, los hombres malos y per- versos. Jesus no quiere que llegue ese caso sin que pri- mero ofrezca El mismo el sacrificio en cuya inmolacion es el ministro y el sacerdote el amor. Son diversos estos

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