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i es Tree, ag BOS Pe Ba 164 tees: tos hay que reciben de Dios beneficios sin cuento, y en- durecidos levantan su calcafiar contra su divino Bienhe- chor, hollando su santisima sangre! aY te hallards tui entre estos, alma mia? El Hijo de Dios se ha humillado infinitamente por ti; miralo postra- do é tus piés para lavartelos, para purificarte de todas tus iniquidades. 4 Permitiras que se levante sin llevar eb consuelo de tu docilidad? gSeras tan de piedra que no te conmuevas , que no te derritas en lagrimas de dolor y de amor, 4 un amor tan sublime? jJesus mio! Si preveis que semejante caso ha de llegar, quitadme la vida, por- que mas quiero morir que ofenderos. Vos sois mi Rey y _ miSefior, y yo un pobre miserable; ya que os dignais visitarme , haced lo que hacen los grandes del mundo cuando van 4 casa de un desgraciado indigente, enviando. antes cuanto es necesario para hospedarse en su desman- telado hogar. Dadme, pues, vuestra gracia; yo os entre- go mi corazon, mi alma, mis potencias; santifica, pues, tu habitacion , joh buen Jesus! purificala de la malicia, y ~ Hénala de la gracia; asi, comiendo tu sagrado Cuerpo, vi- viré de ti, viviré por ti, llegaré a ti, y descansaré en ti. (S. Aug. Mann., cap. x1.) MEDITACION V. Jesus instituye el Santisimo Sacramento. 1.°. Despues de haber Jesucristo ejecutado un acto de fan profunda humildad como fué lavar los piés 4 sus discipulos, volvid 4 ocupar su asiento en medio de ellos, para dar fin al Testamento Antiguo, trasladando 4 la vez el sacerdocio y la ley, 6 instituir aquel sacrificio inmacu- lado que habia anunciado Dios por su Profeta que se le habia de ofrecer en toda la tierra. Cuan grande sea este -acto herdico del amor de Jesus, lo exprime el Evangelista.

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