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que tu corazon de piedra se vuelva todo ternura y amor hacia un Dios que tanto te ama. 3 3.° Llegado ya el momento de comunicar 4 su Madre - con toda latitud sus designios, Jesucristo se retiraria 4 su aposento para poderla hablar con toda Ja franqueza propia de un hijo. Siel corazon de Este se hallaba comprimido por la pena que iba 4causara su Madre, ésta, por su parte, lo tenia como fuera de su lugar, presintiendo que el momento terrible se acercaba. gY cémo podia ignorar la Madre lo que era conocido ya de publica voz y fama? Sabia que se habia celebrado un Concilio solemne, y que en él habian decretado los principes de los sacerdotes la muerte de Je- sus; la conjuracion de la Sinagoga era un hecho consu- mado que nadie ignoraba, pues ninguno podia confesar el nombre de Jesus sin incurrir en anatema; todo cuanto rodea 4 Marfa la esta anunciando que la espada esta ya afilada y desenvainada, que su alma va a ser traspasada, que su soledad es ya inminente. Por una parte sabe que su Hijo se ha retirado de Je- rusalen, despues de su entrada triunfal, para no volver mas 4 esta ciudad sino para padecer ; por otra, comprende que los judios conspiran sin levantar mano; por otra, sabe tambien que Jesus da las érdenes competentes para que se prepare en Jerusalen lo necesario para celebrar la Pascua. Estando, pues, todo en movimiento de este modo, considérese lo que ocurriria dentro de la Madre cuando el Hijo la llamé aparte para hablarla. Su corazon, fiel intérprete de los deseos de su Hijo, ya se lo ha dicho; la que toda su vida pasd entre dolores acerbisi- mos, como dice el Santo Abad Ruperto (Jn Cantic., 1v), comprendié muy bien que el Rey de los martires venia 4 ser el paraninfo del martirio que iba 4 sufrir, acompafian- dolo en sus tormentos. Jesus, pues, lleno de aquella ternura propia del hom- bre mas perfecto que ha habido, y con aquella majestad
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