BCCPAM000591-3-10000000000000

438 ticia, que ha llegado ya el caso de que 4 la faz de una nacion se haya dicho que nadie sabe lo que s la moral, y que ésta no puede definirse, siendo asi que un nifio ca~ tdlico, con el’ Catecismo en la mano, la define perfecta— mente ala iat de ocho afios. Vil. Asi, nétase desde la aparicion del protestantismo que- las guerras deben su origen 4 causas que antes eran casi desconocidas. Hasta enténces las guerras eran mo- tivadas en general, 6 por incursiones de barbaros , 6 por las ambiciones de los principes; pero despues no suce- did asi: las guerras eran promovidas, ademds de aque- las causas que no se acabaron, por loslevantamientos de los pueblos contra sus Soberanos; pues asi comosucedie- ra en Inglaterra en los dias de Wiclef y los lolardos , su- cediéden Alemania, y despues en Francia, hipeisfindoe’s guerras que duraron casi sin interrupcion por espacio de siglo y medio, y dandose batallas tan fieras al principiar' la Reforma , que hubo una en la cual murieron 130,000 sectarios. Estas guerras eran la consecuenciade las here- jias modernas, que atacaban directamento el principiode autoridad. Véase cémo hablaba Lutero de la autoridad. mas venerable que habia en la tierra, y se comprendera el motivo de haberse separado de la verdad casi toda la Alemania; y tambien se sabra que fué él quien sefiald las etapas del camino que habian de recorrer sus imitadores, hasta ll egar 4 la ultima, en que se haconsumado la hazaiia ‘mas sacrilega delsiglo actual. Yo no me atrevo 4 referir: en este Sagrado recinto las palabras con que el impudente heresiarca ponia en ridiculo al Soberano mas venerable. del mundo; porque , por rica que sea nuestra lengua en. palabras para decir todas las cosas embozadas y 4 las: claras, ni embozadas ni paladinas puedo decirlas aqui.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz