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La herejia del siglo décimosexto se presenté con un -earacter especial, que no habian tenido las que la habian precedido : porque si bien todas proceden de un mismo principio , la ultima se dirigia 4 destruir lo que sus her- manas mayores habian profesado, respetado y recono- cido. Porque, en realidad, toda herejia formal, siendo una rebelion contra Dios y contra la Iglesia, que enseiia por Orden suya la verdad, es una negacion implicita de la autoridad; pero no todas las herejias ni todos los here- siarcas se han propuesto por objeto primario la negacion -de la autoridad; al contrario, vemos desde los: primeros tiempos del Cristianismo que cuando los herejes al apa- recer eran condenados por los Obispos de la region don- de predicaban sus errores, fuera aisladamente 6 fuera en Concilios provinciales 6 nacionales, apelaban al Papa; por consiguiente, reconocian en él al Maestro infalible de la fé, al primer Jerarca, que podia aprobar 6 no apro- bar las decisiones de los Concilios; ; Feconocian, por fin, el principio de autoridad, aunque deapats lo desconocie- sen, siguiendo con tenacidad su opinion propia, y mu- riendo anatematizados. Y esta conducta la vemos obser- vada hasta los tiempos de Abelardo ; pero al, poco tiempo las herejias empezaron 4 variar en su objeto inmediato, _y los heresiarcas no se contentaron con negar los dogmas que se les antojaba, sino que empezaban su rebelion por negar la autoridad de la Iglesia, y sobre todo la del Ro- mano Pontifice. / VI. Como se echa de ver con facilidad, estas herejfas lle- - yaban una tendencia manifiesta y otra implicita: una vez negada la autoridad divina de la Iglesia visible, y de su Cabeza tambien visible, lo que era el objeto inmedia- to de esas herejias, se descubria la tendencia indirecta 4

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