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copa de oro, llena de abominaciones, con las cuales ale- _ = targa 4 los habitantes de la tierra, y se la ve embriagada enla sangre de los martires de Jesus, al paso que tiene 4 sus 6rdenes ejércitos de soldados que hacen sin cesar la guerra a Dios y 4 los,Santos, y ponen sus reales cerca. de la ciudad escogida, y lasitian, y la acosan y combaten, para ver si consiguen destruirla. Alli, por fin, se describe la destruccion de Babilonia, el llanto de sus amadores, el cantico de alegria de los justos, y la traslacion de toda la Iglesia militante 4 la Jerusalen celestial, para alabar 4 Dios por los siglos de los siglos. Esta es, en restimen, la historia profética del Apocalipsis. Pero cuéntase en este sagrado libro un hecho mons- truoso, y es el de haber caido del cielo a la tierra una estrella, 4 la cual fué dada la llave del pozo del abismo, y que lo abrid, saliendo de él un humo semejante al de un horno muy grande, el cual oscurecié el sol y el aire. Todavia sucedié mas: salieron tambien langostas sin fin, a las cuales se les dié poder para daar y herir de muer- te 4 cuantos hombres no tenian el signo de Dios en sus frentes , pero prohibiéndoles que dafiasen al heno de la tierra, ni 4 nada que tuviese verdor, ni 4 los arboles. No concluye aqui la historia del suceso: el autor inspirado describe la monstruosidad de estas langostas, y nos dice quién las gobierna; y tenian, dice, estas langostas el as- pecto de los caballos dispuestos en forma de batalla y prontos 4 pelear ; eran sus caras como de hombre, y lle- vaban cabellera como las mujeres; su dentadura era de leones y llevaban tambien coseletes de acero, y eran sus colas como la de los escorpiones, y tenian 4 su cabeza a) angel rey del abismo, que se llama el exterminador. (A po- cal., cap. IX, versiculos 7, 8, 9, 10.) TOMO I. 28

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