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oe aa co ae VI. ;Oh amantisimo Jesus! j;Qué exceso de amor nos mostrasteis, sin mérito alguno por nuestra parte! Eramos esclavos del demonio, y para romper las cadenas con que estébamos aherrojados, te humanaste, no desdefandote de tomar nuestra carne en el vientre de una Virgen. La cruel guadafia de la muerte ejercia sobre nosotros un im- perio despético y tirano, condenando nuestros cuerpos al polvo y nuestras aha & las penas; pero ti, como campeon noble y generoso, destruiste el aguijon de la muérte y abriste 4 cuantos creyesen en ti el reino de los cielos; despues de habernos prometido tu asistencia hasta el fin, glorioso subiste 4 los cielos conduéiendo a aquella patria soberana 4 muchos de nuestros hermanos, y te . sentaste4 la diestra del Padre , de donde no te levanta- ras hasta aquel dia en que vengas como Juez , lleno de gloria y majestad ,4 triunfar de'tus enemigos y juzgar- los, y 4 salir por la causa de tus amigos yllevarlos triun- fantes en cuerpo: y alma 4 la celestial Jerusalen: Zu ad liberandis suscepturus, etc., etc., etc. Judex crederis esse venturus. Vil. _ Entre tanto, joh generoso Jesus! que con tanta libera- _ lidad derramiaste tu sangre por salvarnos, mira benigno a tus hijos ; revistenos con tu gracia y virtud, para que podamos’ vencer 4 tantos enemigos como nos ro dean ; somos tus siervos redimidos con gran precio, con precio inestimable; extiende hacia nosotros tu mano compasiva , y sosten nuestra debilidad: #terna fac cum Sanctis , etc.

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