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- dad? No, no encontraras tales ministros: Von habeo ho- minem. Quisiera el maldiciente cuya lengua ha derra- mado mas veneno que la serpiente, el calumniador que. ha denigrado la fama de su prdjimo, encontrar un minis- tro que callase y disimulase: pero no, no lo encontraran: Non habeo hominem. «Yo no tengo hombre ,» dicen mu- chos j6venes ; y tienen razon, amados mios; no tienen quien los ensefie, quien los conduzca 4 los piés del mi- nistro de paz, y yo puedo dar testimonio, pues he encon- trado jévenes en vuestra ciudad que atin no han comul- gado 4 los diez y seis alos: Von habeo hominem. «No ten- go quien me acompaiie;» y tienen razon; en otros tiem- pos, llegado el tiempo de Cuaresma, el padre iba 4 la -iglesia con sus hijos, la madre con sus hijas; hoy ya no es moda; si hay teatros y diversiones, aunque sea en Cuaresma, se les permite ir, porque son jévenes y es ne- cesario que se desahoguen; pero ;4 la iglesia! jal tribu= nal sagrado! Eso era bueno para los tiempos en que los hombres eran ignorantes. ;Siglo condenado por la Sabi- duria eterna y entregado 4 tu sentido réprobo: Von habeo hominem! : Jesucristo no os pregunta eso; os dice si quereis sa- , nar; y si os decidis, obedeced 4 su voz, ¢olle gravatum, tomad ese enorme peso de pecados que gravita sobre vuestras almas; purificadas en la sagrada Piscina de la confesion, apareceran puras y limpias, y empezareis 4 marchar con paso de gigante por el camino de la virtud, hasta que llegueis al templo santo y deis al Médico ce- lestial gracias por toda la eternidad. Amen.
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