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47 sin fuerza alguna para servir a Dios. 4Quereis salir de ese estado peligroso para vuestras almas? vis sanus fie- ri? Jesucristo os ofrece la curacion de todos vuestros ma- les por medio de la confesion: Decid que si, y todo esta hecho, pues la gracia no os faltara; pero gqué decis? sRespondeis, como el paralitico de treinta y ocho aiios: Non habeo hominem? «No me es posible »» dice el hombre que presume de su ciencia vana y de su poder: Von habeo hominem. \Qué! ame humillaré 4 los piés de un hombre como yo adescu- brirle mis pecados?» No te engafies, hombre altivo; el sacerdote , en el tribunal dela Penitencia, hace las veces de Dios; te oye en nombre de Dios; te aconseja, tere= prende y te da penitencia en nombre de Dios. Su mision . es divina, y Jesucristo, al darle la facultad de absolver, le ha dicho: «Como me envid mi Padre, asi os envio Yo.» Sicut missit me Pater, et Hgo mitto vos. «No me es posible, dice el avaro, el deshonesto , el maldiciente y el calumniador. Non: habeo hominem. Yo no encuentro sacerdotes acomodados 4 mis ideas...» Lo creo. j Qué! ¢ Quieres venir 4 los piés de un ministro de ° _ pobreza evangélica que autorice tus rapifias y tus usuras, -y que no reprenda los medios ilicitos con que has amon- tonado el oro? ¢Quieres , hombre impuidico, que el sacer- dote consienta 4 tus disoluciones, que no te arguya esos crimenes que has perpetrado , causando el deshonor de muchas familias? Lo creo: Won habeo hominem. Jamas en- contraras un ministro acomodado 4 tus ideas, pues cree= mos que no se encuentren mdnstruos semejantes; y si los hubiere joh Dios santo! caiga sobre él vuestra indig- nacion; poned su porcion con los apéstatas: Von habeo hominem. ,Querrias, mujer profana, encontrar un sacer- dote que te consintiese esos libros impios, esos adornos indecentes , esas desnudeces escandalosas con que ultra- jas el pudor, profanas el templo é incitas 4 deshonesti- TOMO I. 27°

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