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aromas, se dojatda oir las sublimes melodias de lac 1 celestial, cuyos acentos hacen resonar las bévedasdel empireo, y ensefiaran & su primer eco, al nuevo morador, la mds extensa ciencia de las alabanzas divinas. ; Qué prodigio! gConque estos labios han de tocar las heridas refulgentes con que esta estigmatizado nuestro adorable Jesus? , Conque la hermosa Maria nos ha de alargar su blanca y torneada mano para que la sellemos con dsculos de eterno 6 inocente amor? gConque hemos de abrazar uno por uno & nuestros amigos y hermanos, uniendo sus mejillas 4 las nuestras con dsculo santo? ¢Conque este cuerpo caduco, corruptible, tosco, tenebroso, ha de ser inmortal, brillante como el sol, y tan fino en sus percep- ciones como lo son los espiritus en su inteleccion y mo- vimiento? Si, porque ha de recibir en la resurreccion una trasformacion completa en la imagen del que por su vir- tud propia resucil6 para nunca mas morir. Hé aqui, sefiores, saciada la capacidad inmensa de perfeccion que nuestra alma y cuerpo sienten dentro de si mismos; aquélla, sin tener sombra alguna que la impi- da la vista de la eterna luz, llegara al apogeo de su per- feccion, poseyendo todas las ciencias, todo el saber por- que anhelaba vanamente en este mundo de ignorancia; conociendo el Bien sumo, y poseyéndolo, lo amara con — un amor infinito, y ningun otro afecto tendra ‘fuerza para turbarla, estableciendo su voluntad en un solo deseo, que es el de gozar sin fin. Este, rotos ya todos los lazos por la victoria conseguida sobre la muerte , revestido de la estola blanca de la inmortalidad , laureado con la diade— ma de la vida perenne, hallara en su indefectibilidad la suma de sus deseos completa y acabada, y esto bastara 4 todo el compuesto humano para ser eternamente feliz. Nos vero omnes revelata facie gloriam Domini speculan- tes, etc. : fm oie Seti f ‘ Si ow >

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