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a - ) a 4 374 bien dijo que en su rapto mental al paraiso vid y oyé arcanos que no es licito decir al hombre viador. Un Dios que se da sin reserva, un Dios que comunica al alma un atributo y gloria ‘heronda : ; un Dios que se sirve de cada alma como de unfespejo en que se represente sin cesar. toda su esencia, es un arcano que percibimos con ellen- guaje de la inspiracion celestial; mas no hay posibilidad . para comprenderio ni explicarlo en el tosco dialecto dela criatura. No me obligueis, pues, 4 dar un paso mas en este mar insondable, porque} nos perderiamos; de la tras- formacion del alma en imagen completa de Dios emana otra trasformacion no ménos maravillosa, y es la del cuerpo. Examinémosla brevemente. Dios es por naturaleza incorpéreo; si queremos bus— car la razon por qué nuestro compuesto se ha de’ trasfor- mar totalmente en la imagen divina, despues de conside- rar la gratuita voluntad ,del Dios que nos beatifica, no podremos hallar una razon convincente de nuestra mu= tacion mas que para el alma, si examinamos los funda= mentos de esta trasformacion; ella es inmaterial, Dios tambien lo es; ella es inteligente, tiene una voluntad, ‘tiene una existencia eterna, y todo esto lo encontramos en Dios, con la diferencia esencial que separa al Criador de la criatura;{una inteligencia y razon que son elevadas hasta un grado infinito en su género, una voluntad que eternamente ama el bien y llena todos sus deseos; una memoria que no teme la abolicion de las especies una vez recibidas; hé aqui un alma trasformada en una ima- gen completa de Aquel que es sabio por esencia, y para quien todo esta presente, ni existe pasado ni porvenir. Pero gqué trasformacion hallaremos en el cuerpo que pueda tener analogia con el Dios incorpéreo? Aqui, seflores, es preciso fijar nuestra atencion en otro objeto sublime, que se nos presenta como el tipo de nuestra existencia futura; este es el Verbo divino, huma>

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