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extiende sus madejas luminosas asomando por Oriente; al mismo tiempo susurran los suaves céfiros, se oye el murmullo de los rios, resuena el aire con dulcisonos -cantos, que & porfia modulan grandes comparsas de ave- _ cillas; y entre tanto ostenta su fecunda virginidad la tierra, miéntras las fuentes, los prados, los rios, los montes, el cielo y la tierra saludan por primera vez al ‘rey de la creacion; 61 adora al Dios que lo ha criado, cuya existencia, atributos, gloria y grandezas le son co- nocidas de un modo que no tuvo ejemplar en ninguno de sus descendientes. ;Ah! ;Momento feliz para el padre del linaje humano! ;Qué aurora tan risuefia aquella! ~ j Qué admiracion no le causaria el contemplar de un solo golpe de vista todas las esencias de las criaturas, sus instintos y propiedades, para imponerles nombres ade- cuados! ; Qué extatico quedaria cuando viese sin sombras ni figuras todo lo que puede Dios! ; Qué...! Pero, amados ' mios, yo me pierdo al querer comparar la ciencia y la fe- licidad del tiempo con la de la eternidad , la luz que reci- biera Adan como en reflejo, con la que baja al alma bienaventurada con toda plenitud. El conocimiento que pueda tener la criatura en la tierra sobre Dios y sus perfecciones es una opaca luz, comparado con el que adquiere en el cielo con la simple vista del Sér divino, Porque aqui ve 4 un Dios que lo ha criado, mas alli ve 4 un Dios quese le entrega en posesion omnimoda, siguiéndose 4 la mas extensa iluminacion del entendimiento el mas dulce cautiverio de la voluntad. A la primera mirada de un objeto tan hermoso, el bien- aventurado queda enamorado, extasiado, inflamado, en- cadenado, trasportado hasta hacerlo salir de si mismo. jAh! ;Suaves ardores, ligeras cadenas, dulces traspor- _ tes del amor de un Dios, sin temor de perderlo! Ama elalma, y es su anior ferviente hasta lo infinito, porque lo engendra una hermosura infinita; ama con el amor

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