BCCPAM000591-3-10000000000000

visible respecto de toda la humanidad, y en lo tocante al individuo, puede ser su morador, ora un dia, ora un aiio, 6 quiz4s un siglo. ;Qué horror, amados mios! j Estar ardiendo por {espacio de cien aiios sobre voraces llamas, atizadas por {el mismo soplo de Dios, sin que haya leni- _ tivo alguno’ que las mitigue! ; Qué tormento tan cruel, amar al Sér divino con el mas acendrado cariiio, y no sélo no poder ver su amable-rostro, sino ser acrisolado con fuego intenso por el mismo shioto, amado! $i tan crueles son las sensaciones causadas por una quema- dura momentanea, ;qué serd verse sumergido entre olas de fuego! Si tan tiranicamente nos oprime el dolor al vernos separados por un solo dia de un objeto idolatrado, ;qué sera el encontrarse léjos del que esamado con amor ‘imfinito, por muchos afios, 6 quizds siglos! Esto es ater- rante, ,no es verdad? Pues bien; 4 estoestan condenadas las almas que van al purgatorio: y sin embargo, gquién tiembla ante tan cruel perspectiva? El castigo es grande; una ofensa infinita necesitaba una satisfaccion infinita; la ha dado Jesucristo con su muerte y Pasion; mas el . hombre no ha satisfecho atin enteramente por sus cul- ‘pas; aquella alma que tantas veces se mancho en el crimen, si se le perdona el reato eterno por los méritos de un Dios redentor, tiene atin que satisfacer 4 un Dios justo en la otra vida, si no lo ha hecho en ésta ; sin em- bargo, pocos son los que se horrorizan con la conside- racion del purgatorio ; y gpor qué? Porque tiene fin. Si: dad un término 4 las desgracias, y dejaran de ser inso- portables; fijad limites los tormentos mas atroces, que la idea de su conclusion sera un céfiro refrigerante, 4un en medio de los fuegos mds activos y devoradores. Asi, desde el Pentateuco de Moisés hasta el ultimo libro de los Profetas, se ve consignada la existencia del fuego eterno para castigo de los pecadores. El Santo Job. 4 hace lacénicamente una grafica descripcion, que causa ‘

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz