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2 de tus juicios; dadnos la gracia triunfadora que nos ale- je del crimen y nos justifique en esta vida. Esta gracia te pedimos por la mediacion de tu Santisima Madre, 4 quien todos saludamos. Ave Maria. PARTE UNICA. Si alguna verdad ha sido anunciada con.precision y claridad por los Profetas de la Ley antigua, es la del in- fierno con sus tormentos ; si algun dogma es inculcado con ardor por Jesucristo en el 4nimo de sus discipulos, es el del fuego inextinguible, en que como en un lago son precipitados los desgraciados que han muerto reprobados. Y era necesario todo esto para infundir en los hombres un temor santo, que los retrajese del crimen y los pre- servase asi de deteni desventura. ,Quién no ve lai insig- nificante influencia que tienen sobre el espiritu humano . los castigos circunscritos 4 cierta duracion de tiempo? Despues de tantos siglos que la justicia humana, compe- tentemente autorizada por la divina, esta infligiendo al criminal castigos momentaneos, gha conseguido impri- mir en los corazones de los hombres un terror suficiente 4 contener el puiial del asesino? Las mas severas leyes, la mas estricta policfa de los pueblos, la diseminacion mas extensa de ministros de justicia , ,han impedido que el émulo vindicativo deje de aplicar un tizon incendiario 4 las posesiones de su-rival, que el atrevido ratero escale la indefensa morada del Stadt pacifico, y que el malvado perdone al tésigo y al acero para conseguir la desaparicion de un antagonista? No; gy sabeis por qué? No buscaré yo la causa de esta impotencia de los casti-

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