BCCPAM000591-3-10000000000000

flores? Cinco de aquellas jévenes favorecidas estuvieron vigilantes y preparadas. con sus ricas joyas y con lam- paras encendidas, miéntras las cinco restantes, no ocu- pandose mas que en la frivyola tarea de adornarse 4 si _ mismas, no hicieran algun preparativo para la gran fiesta nupcial; inopinadamente llega el esposo, llama, y le abren la puerta las cinco virgenes prudentes; cons- ternadas las otras con tan repentina llegada, corren presurosas 4 dar pabulo 4 sus extinguidas luces; habian dormido hasta el momento critico, y cuando llegaron encontraron cerradas las puertas del aleazar, y 4 todas sus llamadas y stiplicas no oyeron otra voz que la de la _ condenacion y el anatema: WVescio vos. «Ya no es tiem- po de venir; ya no os reconozco por mias; habeis esti- mado en poco mis dones.» JVescio vos. Hé aqui unas almas privadas para siempre de la gloria. ,Y cual es la causa? El mismo Salvador la expone en otra parabola, que nos descubre la condenacion del hombre como un efecto irrecusable de la justicia divina y de la malicia humana. Oidla. «Un hombre partié para un pais lejano, y en el mo- mento de su salida llamé 4 sus siervos, dindoles 4 cada cual cierto numero de talentos para que los pusiesen 4 ganancias ; pasado mucho tiempo volvid, y llamandolos 4 su presencia, Jes pidié cuenta de su negociacion; vino el primero ; «Seiior, le dice: cinco eran los talentos que. — tuviste 4 bien darme ; ahi teneis otros cinco mas, que he negociado.—Muy bien, sieryo bueno y fiel ; porque fuiste fiel.en lo-poco, te pondré sobre lo mucho; entra en el gozo de tu Seiior.» Llegéel segundo, y presentando su luero, recibié la misma recompensa. En seguida se. presenté el tercero, y dirigiéndose 4 su bienhechor, le interpela con este atrevido razonamiento: “Sefior , sé que eres hombre de condicion dura; sabiendo que quieres segar donde no siembras y allegar donde no esparces, = sia a ee

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz