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esta negado de sensibilidad, de racionalidad, no pued tener eleccion; tampoco es capaz de mérito 6 demérito. — Dios dijo hdgase, y el mundo fué hecho; dijo 4 las estre- _ las que se diseminasen en el cielo, y corrieron sin cesar por todo el 4mbito del mundo, y las estrellas obedecie- - ron; dijo al sol que extendiese siempre por los espacios sus madejas de luz para la formacion de los siglos, aiios y dias, y para dar vigor 4 la tierra, y el sol obedecié; dijo 4 las enfurecidas olas del mar que lamiesen humilla- das las arenas de la playa, y el mar se sometié 4 su Ha- cedor; dijo 4 cuanto existe fuera de El que saliese 4 luz, y desaparecié el caos de la nada; en esta obediencia de las criaturas insensibles 6 irracionales, ni podia darse resistencia, por carecer de libertad , ni tampoco puede ha- ber mérito, por falta de capacidad para él; decretada una vez su existencia , sancionadas las leyes del gobierno del mundo material , el mundo tenia que existir. Mas en la salvacion del hombre Dios obra de otro modo; presenta al hombre su gracia, le infunde su conocimiento; cuan- tos objetos le rodean le predican la existencia del Sér di- vino, su gloria y su poder; dentro de si mismo encuen- tra tambien una certeza infalible de la justicia divina; la conciencia , como tribunal inexorable, condena Jas ac- ciones criminales, le inspira temores, le fija los princi- ‘pios del bien, le deslinda los senderos de la maldad para — que no los siga, le anuncia la eternidad de penas, con to- dos los dem4s principios que pueden llevarlo 4 una di- cha eterna. Este es el hombre. Pero entre tanto, Dios no coarta la voluntad; es un Dios, como dice el sublime Agustin, que no llama con fuerza, sind con amor; mas gy si el hombre no quiere recibir la gracia? Si, como los filésofos paganos, extingue . en si mismo las luces de la razon natural; si no quiere comprender la gloria de Dios que le anuncian los cielos dia y noche; si ahoga en su propio gérmen los latidos de Ove ia a 4

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