BCCPAM000591-3-10000000000000

be B es s 315 en tentaros, si vosotros habeis excedido ya su‘misma malicia en las infinitas invenciones que habeis dado a luz, para ir desterrando paulatinamente de entre los hombres cuanto el cielo ha revelatlo para que consigais vuestra salvacion ? Se han concluido las penitencias publicas, se han desterrado los ayunos , no quieren los catélicos san- tificar los dias festivos, no obedecen 4 la Jey eclesidstica ni civil, no sufren ni siquiera una leve conmutacion, con que los agracia la Iglesia respecto de los manjares prohi- bidos,. no frecuentan los templos, no se acercan 4 la Co- ‘munion ni una sola vez al afio. ¢Qué camino queda, pues, 4 la actual generacion para entrar en el cielo? ,La limos- na? ; Ah! Los corazones se han endurecido en el egoismo de la ciencia carnal. El siglo en que vivimos es la época. de los contrastes: si recorremos las altas sociedades: Y penetramos en los festines y teatros , quedamos deslumbrados con el brillo del oro y de la pedreria, que con la mayor profusion se emplea en las grandes concurrencias; el Asia con su afeminacion se ha quedado atris en comparacion del lujo que se ha introducido entre las naciones catdlicas; los caprichos de las modas, que aparecen casi sema- ‘nalmente; la aparicion continua de hombres que ‘tie- nen un patrimonio en divertir al publico, las incesantes reunionés de todas las clases, para oir4 los declama- dores de las tablas, mil y mil inventos que arrastran a la muchedumbre disipada y curiosa, las costumbres de la &poca, que no permiten en las reuniones ni el traje decente, ni la vestidura modesta, sino lo precioso y ex—_ ‘quisito, darian al que lo vé por primera vez la idea mas halagiiefia sobre Ja situacion moral de los pueblos. ;Qué gastos tan subidos én los ambiguies! ;Cudnto oro y plata en los utensilios! ;@uanta pedreria en las matronas! iQué de afeites en las doncellas ! ; Qué afeminacion en los 4.Qué necesidad tiene de molestarse el espfritu maligno ‘ re a q

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz