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et templos, ni sacerdocio, ni pontificado, ni dignidad régiat 4Habra quien nos asegure que son inocentes esos jévenes. de ambos sexos que nunca tienen tiempo ni proporcion de instruirse en la Religion, en sus deberes, en las cien- cias verdaderas; que dieran 4 su corazon un alimento sé- lido y viven siempre ansiosos de concluir esas lecturas infandas, donde ni el hombre se sacia, ni el entendi- miento se ilustra, ni el corazon se consuela, y en. que no se ven mas que descripciones del crimen, fraudes, violen- cias, intrigas, asesinatos alevosos , envenenamientos ven- galivos, parricidios y sacrilegios? No se me diga que he sobrecargado la materia ni de una tilde > decimos y hablamos lo que vemos y oimos; lo que es el hombre de resultas de sus maliciosas investiga- ciones, no es nada en comparacion de lo que da de si vi- viendo en la atmésfera de la razon incrédula y respiran— do los miasmas de la corrupcion filoséfica entre la cual habitamos. Hé aqui cerrado el primer camino de la pre- destinacion eterna ; el corazon inocente no existe, por- que toda carne ha corrompido sus caminos. Hay excep- ciones : en todos los estados la virtud tiene adoradores verdaderos ; en medio de la idolatria del siglo actual, que ha doblado su rodilla ante las riquezas y los place- res, todavia existen mis de siete mil que pueden reunirse en torno de ministros fieles del Sefior, como en otro tiem- po podian hacerlo al lado de Elias,en medio de la viciosa Samaria, y éstos atin adoran al Dios del Calvario. A és- tos, si alguno tiene la dicha de hallarse aqui con Ja blan- cura de la inocencia, 4 éstos diré, con el angel del Apo- calipsis: Qui stat, videat, ne cadat. «El que se halla en pié, tenga cuidado de no caer.» j Almas puras, que habeis atravesado la peligrosa edad de la juventud sin haberos mancillado en los chareos de la lujuria, temblad, que atin puede tomar el mundo el cieno de su corrupcion y salpicar vuestra blanca tunica! ; Hombres dichosos, que

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