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cion actual, para demostrar, con una evidencia casi fisica, que el nuimero de los necios es infinito. Se ha de deducir la reprobacion eterna de las obras que haga el hombre; — despues que me hayais oido, os pido con todo el amor de un hermano que, retirados.en el santuario de vuestro . corazon, penseis en lo que haceis y creeis , para que de- duzcais lo que podeis ser en el mundo de la eternidad. Imploremos los auxilios divinos, saludando reverentes 4 la Madre de las misericordias con las palabras del angel: Ave Maria. — 1 _ Cuando el divino Maestro janis 4 publicar su doc- - trina, se llegé 4 él silenciosamente un principe de la si- nagoga, deseoso de conseguir el cielo, practicando cuan- to Jesus le mandase; y entre otras razones que tuvo con | él, le dijo estas palabras: «En verdad en verdad te digo que no puede entrar en el reino de Dios sino aquel que fuere renacido de agua y de Espiritu Santo.» Pala— bras breves y compendiosas, como todas las del Salva- dor. ~Habeis pensado alguna vez en los medios que os ha proporcionado el cielo para que os salveis? Jesucristo nos declara la imperiosa necesidad de una renoyacion como el tinico recurso que queda al hombre para la con- secucion de tamaiia felicidad , como es el ser dichose por - toda la eternidad. Aquel hombre verdaderamente sabio y filésofo era Nicodemus. Arduo y cuesta arriba parecié al noble hebreo el ca- ’ mino que Jesus le enseilaba; volver 4 nacer siendo ya grande, repugnaba 4 sus ideas; ser regenerado con agua . y Espiritu Santo, no era objeto de su comprension; falta- bale atin aquella ciencia sobrenatural que Dios le habia de infundir mas tarde, con cuyo auxilio veria la renova- cion que operaba el bautismo enov que lo ee

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