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cho tiempo has; yo hice que fueeee idolatrada, que bebie- 4 sen las gentes de tu copa, llena del vino de los placeres; | que cautivases con tus adornos profanos, que yo inven- ié, 4 los hombres incautos; que traje 4 mi reino una multitud innumerable de victimas; yo te he servido con fidelidad; tu eres toda mia. Dios no tiene parte en ti.» j Oh qué desesperacion! Enténces, amados oyentes, vera el pecador que la vanidad era vanidad, que la virtud es virtud, y conocera los principios del bien y del mal con sus consecuencias ; se hallara muy cerca del reino de la verdad, para no ser iluminado con su luz ; un momento ; le bastaria para pedir misericordia; pero el demonio ocu- para todos los senos de su. entendimiento para que no _ considere ; atara todos los resortes desu voluntad para a, # que no Sheds d lo que le conviniera; asi morira el aie aii _pecador desespe: do, y conforme 4 su vida, comé afir- ma San Pablo: Quorum finis erit secundum opera ipso- va rum. El impuidico quisiera morir como casto, y el ene- migo se lo impedira; el ambicioso quisiera morir como | | ‘pobre y desapegado del oro, y el, demonio le pondra de- it lante los tesoros que. él le ha procurado; el ambiciogo. | quisiera morir como el qué desprecié los honores , y el. enemigo ocupard su imaginacion con los inciensos que le prodigé la adulacion. Este sera el. estado del pecador & moribundo, y a, él manedaran, los terrores del. inSerne ak qué asalto tan horrible debe dar el enemigo en 6; ‘ tiltima hora! Cuando pensamos que el mismo Jesucristo a temblé al pensar que iba 4 morir; cuando vemos en la historia lo que than sufrido los siervos de Dios al mo- mento de espirar,, aquién no se alarma al saber que tiene’ que pasar por ‘este trance? éQuién no tiembla al vera unm San Martin de Tours, rodeado de sus discipulos, empu- ’ Hando la imagen de Jesucristo en sus brazos y temblando. al ver 4 su lado ada bestia infernal? ¢Quién no se horro-

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