BCCPAM000591-3-10000000000000

ampararse de su alma en el momento perentorio de la _ mnuerte? ;Cual sera su rabia y furor si ve que el justo se — le escapa de entre sus uflas!j Qué terrores no infundira. en el pecador para que no se atreva 4 volver los:ojos al Dios de misericordia! jQué terrible, pues, serd la muerte del pecador por los ataques del demonio! No os hablaré, amados mios, del extremo que abraza el enemigo comun, tentando al hombre y representandole la misericordia infinita de Dios, para que, confiado en ella con demasia, no piense en arrepentirse; extremo en que caen un numero infinito de cristianos quese entregan los vicios con el pretexto de que Dios es muy piado-. so; asi es que pasan su vida en desdrdenes, y legada la. ~ hora de la muerte apenas pueden hacer un acto de con=. — tricion, quedando asi hechos presa del infierno, por ha-. ber cohfiado en que Dios les daria un momento para he- _— rir su:pecho, cuando este mismo Dios les habia abando-~ . nado ya por el abuso que hicieran de su misericordia. Pero voy 4 manifestaros dos medios de que usa el poder dia- bédlico para que el pecador caiga en sus manos sin reme- dio: le pondra delante de sus ojos los titulos que tiene a su posesion eterna, y le representara la nulidad 6 insufi- — ciencia de los méritos de Jesucristo para salvarle. Durante la vida del pecador, el enemigo le habia aban-. donado alguna vez, y la gracia centelleaba en su alma, encendiéndose en ella algunos deseos de volverse & su Dios de todo su corazon;, en esta alternativa las pasiones y el mundo tuvieron mas fuerza sobre un alma desarre- glada; pero en la muerte el ataque sera sin interrupcion, pues, como dice San Juan en su Apocalipsis (xu, 12), el diablo baja la tierra armado de toda su ira, porque le — queda poco tiempo: Descendit diabolus ad vos habens tram magnam, sciens quid modicum tempus habet. Entén- ces, viendo la debilidad del alma sujeta por algunos mo- mentos 4 un cuerpo desorganizado y dispuesto ya 4 di- 4 eM

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz